El reciente intento de cambio de marca de Cracker Barrel, que incluía un logotipo minimalista y un interior moderno, fracasó espectacularmente. La reacción conservadora, alimentada por la indignación en línea y figuras prominentes como Donald Trump Jr. y Donald Trump, provocó una rápida caída del 10% en las acciones. La empresa revirtió rápidamente su decisión, restaurando el antiguo logotipo y su imagen de 'anciano'. Esta reversión destacó la significativa influencia de las voces conservadoras y los boicots en la configuración de las decisiones corporativas y la creciente politización de la imagen de marca, afectando no solo a Cracker Barrel sino también a otras empresas como Bud Light y Target.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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