Fuertes vientos en el noroeste del Pacífico removieron ceniza de décadas de antigüedad de la erupción del Monte Santa Helena de 1980, creando una neblina humeante alrededor del volcán. El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y el Servicio Nacional de Meteorología confirmaron que no se trataba de una nueva erupción, sino de la resuspensión de ceniza existente. Si bien no se emitieron cambios de alerta, el USGS advirtió que la ceniza podría representar un peligro para las aeronaves y la salud pública. El evento sirvió como un recordatorio de la poderosa erupción pasada del volcán, la más grande en miles de años.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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