Los retrasos en la final masculina del US Open causaron una frustración significativa entre los aficionados. Las medidas de seguridad reforzadas debido a la presencia del presidente Trump provocaron un aplazamiento de media hora y largas colas. Miles de personas seguían fuera del estadio Arthur Ashe cuando comenzó el partido, a pesar de que la USTA afirmó haber enviado notificaciones por correo electrónico y aplicaciones. Los aficionados expresaron su enfado por la falta de comunicación sobre los largos tiempos de espera, de los que muchos no se enteraron hasta que llegaron. El Servicio Secreto reconoció los retrasos, atribuyéndolos a los protocolos de seguridad necesarios.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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