El US Open es conocido por su atmósfera caótica. Algunos jugadores, como Frances Tiafoe, prosperan en este ambiente, abrazando las multitudes ruidosas y la energía. Otros, como Aryna Sabalenka, inicialmente lo encontraron abrumador pero se adaptaron. Sin embargo, muchos jugadores, incluidos Adrian Mannarino y Casper Ruud, han visto cambiar sus opiniones con el tiempo, con la emoción desvaneciéndose a medida que envejecen o la intensidad de la ciudad se vuelve demasiado. El contraste con torneos más tranquilos como Wimbledon es marcado, destacando los desafíos únicos y la sobrecarga sensorial del US Open.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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