Estados Unidos llevó a cabo un ataque el 22 de junio contra la instalación nuclear de Fordo en Irán, utilizando seis bombas GBU-57 por cada conducto de ventilación. La estructura exacta de la instalación, profundamente enterrada, y las propiedades de la roca ignimbrita circundante dificultan la evaluación de los daños. Si bien es probable que las bombas no impactaran directamente en la cámara de centrifugadoras, el objetivo era infligir daños mediante ondas de choque. Los expertos discrepan sobre la magnitud de los daños, citando variables como la ubicación de la detonación de las bombas y la construcción de la instalación, incluido el posible hormigón reforzado. Una evaluación completa requiere más información y posiblemente datos clasificados.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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