Irán ejecutó a dos miembros del grupo opositor exiliado Mujahedin-e-Khalq, Behrouz Ehsani Eslamlou y Mehdi Hasani, por supuestamente atacar infraestructura civil. El poder judicial citó el uso de lanzadores de morteros improvisados que apuntaban a áreas residenciales y edificios gubernamentales. Amnistía Internacional había expresado previamente su preocupación por la tortura y los procedimientos judiciales injustos. La Organización Mujahedin de Irán condenó las ejecuciones e informó que 14 miembros más enfrentan una ejecución inminente. El grupo, alguna vez involucrado en ataques mortales, ahora opera principalmente desde Albania, pero mantiene una presencia declarada dentro de Irán.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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