Investigadores que analizaron ADN de más de 130 esqueletos en la ciudad de Çatalhöyük, de 9.000 años de antigüedad en Turquía, encontraron evidencia de una sociedad matriarcal. El análisis del asentamiento neolítico reveló que el linaje materno jugó un papel significativo en las conexiones domésticas, con las mujeres permaneciendo en sus hogares de nacimiento y los hombres mudándose después del matrimonio. Esta conclusión se apoya en la distribución desigual de los bienes funerarios, que favorecen a las mujeres. El estudio, publicado en Science, proporciona el ejemplo más antiguo conocido, inferido genéticamente, de una organización social centrada en la mujer en sociedades productoras de alimentos.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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