Siete urnas funerarias gigantes precolombinas fueron descubiertas en la selva amazónica brasileña después de que un árbol cayera, revelándolas enterradas en una isla artificial. Dos urnas contenían restos humanos, mientras que otras contenían semillas y restos de animales, lo que sugiere rituales funerarios. Los arqueólogos del Instituto Mamirauá describen el hallazgo como sin precedentes, señalando la construcción única de las urnas y su ubicación. El descubrimiento fue facilitado por miembros de la comunidad local que guiaron al equipo de excavación a través del terreno difícil y ayudaron a crear una plataforma elevada para acceder al sitio.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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