Las polillas Bogong australianas realizan épicas migraciones de 600 millas dos veces al año, utilizando el cielo estrellado para la navegación. Los investigadores descubrieron que estas polillas utilizan tanto el campo magnético de la Tierra como señales celestes, específicamente la Vía Láctea, para orientarse durante sus viajes nocturnos. Este sistema de navegación dual asegura la supervivencia incluso en condiciones adversas. El estudio destaca las sofisticadas habilidades de navegación de los insectos y enfatiza la importancia de la reducción de la contaminación lumínica para la conservación de las especies en peligro de extinción.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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