Más de 200 prisioneros de guerra ucranianos (PGU) han muerto en cautiverio ruso desde la invasión a gran escala, con evidencia que sugiere abuso sistemático y negligencia médica. Los informes de autopsia y los testimonios de otros PGU contradicen las causas oficiales de muerte rusas, indicando violencia y tortura. Un caso destaca a Serhii Hryhoriev, cuyo certificado de defunción citaba un derrame cerebral, mientras que una autopsia ucraniana reveló un trauma abdominal fatal. El gobierno ucraniano y grupos de derechos humanos acusan a Rusia de ocultar crímenes de guerra mediante la mutilación de cadáveres y la repatriación tardía, mientras que Rusia niega las acusaciones. Las muertes se suman a la creciente evidencia de la brutalización sistemática de los PGU ucranianos por parte de Rusia.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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