Los bosques tropicales experimentaron una destrucción récord en 2024, perdiendo 67.000 km² —un área casi del tamaño de Irlanda—. Los incendios, alimentados por la sequía y exacerbados por el cambio climático, superaron la deforestación para fines agrícolas como la causa principal, impactando particularmente al Amazonas. Esta pérdida sin precedentes liberó 3.100 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, equivalente a las emisiones de la UE. Sin embargo, el sudeste asiático mostró progresos, con una reducción de la deforestación gracias a las políticas gubernamentales. Los investigadores advierten sobre posibles puntos de inflexión en las selvas tropicales y una disminución irreversible, enfatizando la necesidad de políticas de protección forestal sostenidas y consistentes a nivel mundial, especialmente en la COP30.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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