La capital de Siria, Damasco, enfrenta una severa crisis hídrica debido al invierno más seco en casi 70 años. El manantial de Ain al-Fijeh, la principal fuente de agua de la ciudad, se encuentra en su nivel más bajo, proporcionando solo un goteo de agua. Esto afecta a 5 millones de personas, muchas de las cuales dependen de costosos camiones cisterna privados. Los funcionarios del gobierno advierten sobre el empeoramiento de las condiciones en verano e instan a la conservación del agua. La situación se ve agravada por los constantes cortes de electricidad, lo que dificulta el bombeo de agua. La crisis pone de manifiesto la vulnerabilidad del suministro de agua de Damasco y el impacto del cambio climático.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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