Los astrónomos han descubierto una enorme nube molecular, Eos, a solo 300 años luz de nuestro sistema solar. Eos, visible como una estructura con forma de croissant que abarca 40 veces el tamaño de la luna llena, está compuesta principalmente de hidrógeno molecular, el bloque de construcción de estrellas y planetas. Su proximidad permite un estudio de cerca sin precedentes de la formación de estrellas y planetas. Detectada brillando en el espectro ultravioleta lejano, Eos proporciona información valiosa sobre la evolución estelar y la composición del medio interestelar. Este descubrimiento, detallado en Nature, es un paso significativo hacia la comprensión del ciclo de vida cósmico y los orígenes de las estrellas y los planetas.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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