La actuación de un músico en el santuario Pairi Daiza de Bélgica atrajo a un público inesperado: los elefantes detuvieron sus actividades, se movieron al unísono hacia la guitarra rosa y formaron un semicírculo a pocos metros. El video compartido generó conversaciones sobre cómo los elefantes procesan el sonido. El artículo destaca su sensibilidad a las vibraciones de baja frecuencia a través de sus patas, informa respuestas más fuertes a instrumentos en vivo que a grabaciones, y señala investigaciones más amplias sobre las diversas reacciones de los animales a la música, incluidos experimentos en los que los elefantes tocaron instrumentos y produjeron patrones que el público no podía distinguir de piezas compuestas por humanos.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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