Siete esqueletos completamente conservados, descubiertos en 2011 en un pozo de agua reutilizado en la ciudad romana de Mursa, Croacia, han sido identificados como soldados de 1.700 años de antigüedad, informan los investigadores. Los hombres, más altos que la media, cuatro de entre 18 y 25 años y tres de entre 36 y 50, eran robustos pero mostraban estrés en la primera etapa de la vida. Arrojados poco después de morir, varios presentaban heridas de armas y traumatismos faciales contundentes, lo que apunta a combates en torno a una batalla del 260 d.C. Las pruebas de isótopos sugieren dietas ricas en granos y verduras; el ADN indica orígenes no locales, incluyendo el norte/este de Europa y el Imperio Bizantino.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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