El discurso reciente de Donald Trump en la Asamblea General de la ONU recibió una respuesta notablemente diferente en comparación con su discurso de 2018. Mientras que su discurso de 2018 provocó risas, su discurso de 2025 fue recibido con silencio y rostros impasibles de los líderes mundiales. Los expertos atribuyen este cambio a la creciente influencia global de Trump y la seriedad con la que ahora se consideran sus pronunciamientos. A pesar de su retórica incendiaria, la audiencia mantuvo la compostura, posiblemente debido a un esfuerzo consciente por controlar sus reacciones y a un clima político cambiante. El lenguaje corporal asertivo de Trump, diseñado para proyectar dominio, se mantuvo constante.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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