Amplias protestas y huelgas azotaron Francia, interrumpiendo el transporte, particularmente el Metro de París, y causando importantes problemas de tráfico. Las manifestaciones, alimentadas por la ira ante los recortes presupuestarios a los servicios públicos, el aumento de la pobreza y la desigualdad, se dirigieron contra el gobierno del presidente Macron y el nuevo primer ministro Sébastien Lecornu. Cientos de miles de personas participaron en todo el país, exigiendo al gobierno que abandone los recortes presupuestarios propuestos y aborde las preocupaciones de los trabajadores con salarios bajos. El gobierno desplegó 80.000 agentes de policía para mantener el orden, lo que provocó arrestos y enfrentamientos en varias ciudades. Las huelgas afectaron a las escuelas, la industria y otros sectores, poniendo de manifiesto la profunda frustración pública.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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