Los pilotos de Spirit Airlines fueron reprendidos por el control de tráfico aéreo por volar demasiado cerca del Air Force One, que transportaba al presidente Trump al Reino Unido. El incidente ocurrió sobre Long Island, y el controlador instruyó repetidamente al vuelo de Spirit que ajustara su rumbo. Aunque los aviones pasaron sin peligro, el controlador expresó su frustración por la respuesta tardía y la aparente falta de atención de los pilotos. Spirit Airlines confirmó el cumplimiento de los procedimientos y priorizó la seguridad. La visita de Estado del presidente al Reino Unido prosiguió según lo planeado, incluidas las reuniones con el rey Carlos y los importantes anuncios de inversión tecnológica.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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