Más de 1.300 soldados de la Guardia Nacional de fuera del estado, desplegados en Washington D.C. por el presidente Trump, están realizando tareas en su mayoría mundanas como limpieza y proyectos de embellecimiento. Sus familias expresan preocupación por el largo despliegue, el bajo salario en comparación con los empleos civiles y la falta de claridad sobre el propósito de la misión. Si bien algunos apoyan las acciones de Trump, otros critican el uso de tropas para tareas que no son de emergencia, causando una brecha entre los militares y los ciudadanos. El costo del despliegue es alto, con millones gastados en vivienda, alimentos y otros servicios. Aunque las tasas de criminalidad han disminuido, existen dudas sobre la manipulación de datos y la efectividad general de la misión.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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