Veinte años después de que el huracán Katrina devastara Nueva Orleans, la ciudad se enfrenta a una nueva amenaza: una FEMA debilitada. Tras las políticas del presidente Trump, FEMA ha sufrido importantes recortes presupuestarios y reducciones de personal, dejando a la ciudad vulnerable a futuros desastres. Esto refleja la situación de la agencia antes de Katrina, lo que genera serias preocupaciones entre los residentes y los expertos en desastres. Los recortes afectan desproporcionadamente a las comunidades de bajos ingresos, dificultando los esfuerzos de recuperación y socavando el progreso realizado desde Katrina. Los expertos advierten que la trayectoria actual es un paso atrás, lo que podría provocar otro fracaso catastrófico en la respuesta a desastres.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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