Rory McIlroy terminó su desafiante U.S. Open con su mejor ronda, un 67, pero admitió necesitar un descanso. Ha estado luchando desde su victoria en el Masters, perdiendo cortes y necesitando recuperar su enfoque mental. McIlroy planea usar el tiempo en su nuevo hogar en Londres para recargarse antes del Travelers Championship y el British Open en Portrush, esperando que la multitud local reavive su pasión. Reconoce el costo emocional de Opens anteriores y apunta a gestionar las expectativas.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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