Un estudio en Neurología sugiere que las mini-embolias (AIT), a menudo no diagnosticadas, pueden causar fatiga persistente durante hasta un año. Los investigadores siguieron a 354 pacientes y encontraron que el 61% experimentó un aumento de la fatiga dos semanas después de un AIT, y la mitad informó fatiga a los tres, seis y doce meses. El estudio destaca la necesidad de una mayor concienciación y atención de seguimiento para los pacientes con AIT para abordar esta fatiga a largo plazo, que puede estar relacionada con la compensación cerebral y el daño por la interrupción temporal del flujo sanguíneo.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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