Siete semanas después del conflicto, tras la participación del presidente Donald Trump en los ataques de Israel contra Irán el 28 de febrero, la administración se enfrenta a una creciente repercusión económica interna, mientras Irán anunciaba la reapertura del Estrecho de Ormuz al transporte marítimo. Los precios de la gasolina en Estados Unidos han aumentado, la inflación se ha incrementado y la aprobación del presidente ha disminuido, lo que ha llevado a Trump y a sus asesores a buscar un acuerdo diplomático para aliviar las presiones del mercado y de los votantes. Los analistas señalan que Irán ha sufrido daños militares, pero aún así ha infligido costos económicos, desencadenando lo que algunos han descrito como un importante shock energético mundial. Los mercados financieros se recuperaron y los precios del petróleo cayeron cuando Irán anunció que el estrecho estaría abierto durante una tregua mediada por Estados Unidos, aunque fuentes iraníes dijeron a Reuters que persistían lagunas en cualquier acuerdo emergente. La presión de los mercados financieros y de sectores de la base MAGA de Trump ayudó a impulsar un cambio abrupto el 8 de abril de ataques aéreos a diplomacia, según funcionarios y analistas. Parte del dolor económico ha recaído en importantes circunscripciones electorales como los agricultores, que se enfrentan a interrupciones en los envíos de fertilizantes, y los viajeros, que han visto un aumento de las tarifas aéreas debido al incremento de los costos del combustible para aviones. La administración afirma que mantiene líneas rojas en las negociaciones, y el presidente Trump declaró a Reuters que el acuerdo emergente abordaría el uranio altamente enriquecido, un punto que Teherán niega haber acordado transferir fuera de su territorio. Los aliados han expresado su preocupación de que el conflicto haya puesto de manifiesto acciones erráticas de Estados Unidos, y los expertos advierten que, incluso si la lucha termina pronto, el daño económico podría tardar meses o años en repararse; los analistas también dicen que los rivales pueden extraer la lección de que el presidente busca una salida diplomática una vez que el calor económico interno se vuelve incómodo.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
El conflicto con Irán afecta tu bolsillo. Los precios de la gasolina suben, la inflación aumenta y los boletos de avión son más caros. Los agricultores, una parte clave de nuestra cadena de suministro de alimentos, enfrentan envíos de fertilizantes interrumpidos. Es un shock energético global que nos está impactando en casa.
Esta situación demuestra cómo la política exterior puede afectar nuestra vida cotidiana. No se trata solo de política, se trata de su bolsillo. Esté atento a cómo se desarrolla esto, especialmente si planea viajar o está pendiente de su presupuesto. Vale la pena reenviarlo si conoce a alguien que siente el apretón en la gasolina.
Los países exportadores de petróleo, las principales empresas energéticas y algunos proveedores estratégicos se beneficiaron de los mayores precios mundiales de la energía y del aumento de los ingresos por exportaciones, ya que el conflicto regional impulsó los costos del petróleo y la gasolina.
Los consumidores de EE. UU., las economías dependientes de las importaciones y los sectores sensibles a los costos del combustible sufrieron los mayores precios de la gasolina, el aumento de la inflación y la mayor incertidumbre económica en medio del conflicto.
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El endurecimiento de la guerra en Irán por parte de Trump se está volviendo costoso en casa
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