Grupos antiaborto y funcionarios republicanos están intensificando los esfuerzos para cortar el apoyo federal a Planned Parenthood, después de que legisladores republicanos detuvieran los reembolsos de Medicaid hasta al menos julio de 2026. Cartas de gobernadores y grupos de defensa instan a revocar los descuentos de medicamentos 340B y la inhabilitación de Planned Parenthood, lo que bloquearía todos los fondos federales. Las consecuencias son visibles: más de 20 clínicas han cerrado, el mayor proveedor de atención reproductiva de Maine ha puesto fin a la atención primaria, y una filial de California cerrará su práctica de atención primaria, despidiendo a 77 empleados y reorientando a 13.000 pacientes. Planned Parenthood promete contraatacar; las agencias federales no han actuado sobre las últimas peticiones.
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