En el Aeropuerto Ben Gurion, la autora utilizó un pasaporte estadounidense con la marca X para el género, un momento que subrayó tanto la dignidad personal como un debate más amplio sobre la identificación. El artículo rastrea cómo la política de EE. UU. evolucionó desde permitir marcadores autodichos bajo Biden hasta la orden del presidente Trump que puso fin a la X y revirtió al sexo al nacer. Después de una demanda de la ACLU, un juez de Massachusetts bloqueó la orden, pero la Corte Suprema permitió que procediera, calificando el sexo al nacer como un hecho histórico; la jueza Ketanji Brown Jackson disintió. La autora argumenta que la regla dificulta la identificación precisa y pone en peligro a los viajeros trans y no binarios.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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