Una semana después del alto el fuego en Gaza, decenas de miles de personas se dirigieron al norte hacia la ciudad de Gaza solo para encontrar barrios arrasados y vidas hechas pedazos. Familias como la de Suhair al‑Absi regresaron a escombros, debatiendo si acampar entre casas destrozadas o regresar al sur en busca de comida y agua. En Shuja’iya, Susan al‑Shayah no pudo salvar ni un solo recuerdo. El agua sigue siendo escasa: una estación de bombeo dañada espera piezas y la planta desalinizadora del norte fue destruida. En Jabaliya, Hany Abed‑Rabou encontró cuatro casas familiares demolidas, mientras las caravanas de ayuda y los suministros de tiendas de campaña fallan.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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