El máximo tribunal de la UE dictaminó que un perro que viaja en la bodega de un avión cuenta como equipaje, lo que limita la responsabilidad de la aerolínea cuando un animal se extravía. El caso se centró en Mona, que escapó antes de un vuelo de Iberia de Buenos Aires a Barcelona en 2019 y nunca fue encontrada, dejando a la propietaria Grisel Ortiz desconsolada. Iberia aceptó la responsabilidad pero citó la menor compensación por equipaje de la Convención de Montreal, una posición que el tribunal con sede en Luxemburgo respaldó, señalando que no se hizo ninguna declaración especial. El abogado de Ortiz calificó el dictamen consultivo de decepcionante. El tribunal español emitirá el fallo definitivo.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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