Reuniéndose con ermitaños italianos el 11 de octubre en el Salón del Consistorio, el Papa León XIV instó a un 'llamado a la interioridad y al silencio' renovado en una era de alienación impulsada por los medios. La vocación de ermitaño, dijo, muestra la belleza de la contemplación, no un escape, sino una regeneración que alimenta la escucha y la caridad. Agradeciéndoles su presencia después del Jubileo de la Vida Consagrada del 8 al 9 de octubre, destacó su testimonio en parroquias remotas y ciudades anónimas. Invitó a la apertura creativa a los buscadores, a la vigilancia del corazón y a la soledad orante que cultiva la comunión, exhortándolos a 'estar en la brecha' mientras la Iglesia navega el turbulento mar de la historia.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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