Robert Roberson, enfrentando su tercera fecha de ejecución por una muerte en 2002 vinculada al síndrome del bebé sacudido, mantiene su inocencia. Sus abogados y partidarios argumentan que la condena se basó en ciencia obsoleta y que su autismo contribuyó a una condena errónea. Un grupo bipartidista de legisladores obtuvo previamente una suspensión de último minuto. Los fiscales y algunos expertos médicos sostienen que el niño murió por abuso, mientras que la defensa de Roberson afirma que la neumonía fue la causa. Los partidarios se están movilizando nuevamente para obtener un indulto.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
Comments