Los cargos de espionaje contra dos hombres acusados de trabajar para China se han derrumbado en el Reino Unido. El Director de la Fiscalía Pública declaró que el caso se desmoronó porque el gobierno no etiquetaría oficialmente a China como una amenaza a la seguridad nacional. Esta declaración, requerida por un precedente de otro caso de espionaje, se consideró necesaria para procesar en virtud de la Ley de Secretos Oficiales. Los fiscales buscaron pruebas del gobierno durante meses, pero estas no llegaron, lo que llevó al abandono de los cargos. La decisión ha provocado críticas y ha puesto de manifiesto una posible desconexión entre la retórica del gobierno y los requisitos de procesamiento legal.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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