Fiji se enfrenta a una grave epidemia de VIH, con un aumento de casos de más de once veces desde 2014. La crisis está impulsada por el uso de drogas intravenosas, en particular el 'bluetoothing' (compartir sangre después de inyectar), el sexo inseguro y un creciente problema de metanfetamina cristalina, con cada vez más jóvenes afectados. El acceso limitado a agujas limpias y los recursos inadecuados para el tratamiento y las pruebas están exacerbando la situación, lo que ha llevado a los funcionarios de salud a declarar una crisis nacional. Los expertos advierten de una posible 'avalancha' de futuros casos si no se revierte la trayectoria.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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