Una residente de California, Sophie Roske, fue sentenciada a más de ocho años de prisión por intentar asesinar al juez de la Corte Suprema Brett M. Kavanaugh. La sentencia, impuesta por un juez federal, fue significativamente más leve de lo que los fiscales recomendaron. Roske llegó a la casa de Kavanaugh en Maryland armada con una pistola y un cuchillo, pero se entregó después de llamar al 911 e informar pensamientos suicidas y homicidas. El juez citó la decisión de Roske de abandonar el complot antes de ser detectada como un factor atenuante, aunque el Departamento de Justicia planea apelar la sentencia, considerándola "lamentablemente insuficiente".
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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