El director del FBI, Kash Patel, regaló réplicas ilegales de pistolas impresas en 3D a altos funcionarios de Nueva Zelanda, lo que generó preocupaciones sobre el cumplimiento de las leyes de armas. Si bien las réplicas estaban inoperativas al momento del regalo, las autoridades determinaron que podían ser modificadas. Los destinatarios, incluidos el Comisionado de Policía y los jefes de inteligencia, entregaron los artículos para su destrucción. El incidente resalta las estrictas regulaciones de armas de fuego de Nueva Zelanda, endurecidas después de los ataques a las mezquitas de Christchurch en 2019, y contrasta fuertemente con la cultura de armas de EE. UU.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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