La paralización de la producción de Jaguar Land Rover, provocada por un ciberataque, amenaza a sus proveedores, especialmente a las empresas más pequeñas que dependen exclusivamente de JLR. El gobierno está considerando intervenir, posiblemente comprando piezas para mantener a flote a los proveedores hasta el reinicio de JLR el 1 de octubre. Entre las opciones se incluyen préstamos respaldados por el gobierno, aunque se descarta un programa de suspensión temporal de empleo al estilo del Covid. El ataque, que le cuesta a JLR 50 millones de libras semanales, pone de manifiesto la falta de seguros cibernéticos y el riesgo de una pérdida generalizada de empleos.
Prepared by Christopher Adams and reviewed by editorial team.
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