A partir del 12 de octubre, la Unión Europea implementará un nuevo Sistema de Entrada/Salida que requerirá datos biométricos (huellas dactilares y fotos) de ciudadanos no pertenecientes a la UE, incluidos los estadounidenses, que ingresen al espacio Schengen. Este sistema, implementado gradualmente durante seis meses, tiene como objetivo mejorar la seguridad mediante el seguimiento de llegadas y salidas, y la prevención de sobreestadas. La negativa a cumplir con este requisito dará lugar a la denegación de entrada. Los niños menores de 12 años están exentos. Los datos se almacenarán durante tres a cinco años. El sistema se utilizará en 29 países, excluyendo el Reino Unido, Irlanda y Chipre.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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