La sorpresiva aprobación por parte de la administración Trump de leucovorina, un derivado de la vitamina B, como tratamiento para el autismo ha generado controversia. Expertos, incluido el médico que inicialmente lo sugirió, expresan preocupación por la falta de estudios suficientes. Los principales grupos y investigadores sobre autismo consideran que las pruebas que lo respaldan son débiles e insuficientes. Si bien algunos estudios pequeños muestran posibles beneficios, se necesitan ensayos controlados más amplios. La decisión de la FDA de actualizar la etiqueta del medicamento, lo que podría aumentar las recetas, genera más preocupaciones entre los investigadores que advierten contra la adopción prematura de tratamientos no probados. Fuentes en línea, incluidos los chatbots, están contribuyendo al interés de los padres.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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