Israel lanzó extensos ataques aéreos en el sur del Líbano, atacando posiciones de Hezbolá. Precedieron a los ataques advertencias de evacuación, sin informes inmediatos de víctimas. Israel afirma que los ataques fueron en respuesta a un intento de Hezbolá por restablecer sus actividades, citando como objetivos infraestructuras pertenecientes al grupo. El primer ministro del Líbano condenó las acciones, pidiendo presión internacional sobre Israel para que cese las hostilidades y respete el acuerdo de alto el fuego, que fue entre Israel y el gobierno libanés, no con Hezbolá. Estados Unidos y Francia intermediaron en el alto el fuego.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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