Tras el asesinato de Charlie Kirk, la administración Trump, si bien inicialmente prometió restaurar la libertad de expresión, ha tomado medidas que algunos perciben como limitantes. La fiscal general Pam Bondi declaró que las empresas no pueden negarse a imprimir folletos, pero los funcionarios también declararon límites a la libertad de expresión tras el asesinato, prometiendo procesar el "discurso de odio". La administración está considerando un decreto sobre la violencia política y el discurso de odio, y el presidente Trump amenazó con designar a Antifa como grupo terrorista. Este cambio ha generado críticas de ambos lados del espectro político, generando preocupación sobre el futuro de las protecciones de la libertad de expresión en EE. UU.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
Comments