Una columna de ceniza sobre el Monte Santa Helena el martes causó una breve alarma, asemejándose a una erupción volcánica. Sin embargo, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) aclaró que se trataba de ceniza arrastrada por el viento de la erupción de 1980, no de una actividad volcánica renovada. Fuertes vientos del este levantaron depósitos antiguos de ceniza a miles de pies en el aire. El nivel de alerta del volcán permanece verde, lo que indica una actividad normal. Si bien la ceniza causó una visibilidad reducida y posibles problemas de calidad del aire, este evento no produjo peligros significativos.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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