Más de 300 trabajadores surcoreanos, detenidos en Georgia por violar sus visas durante una redada a gran escala del ICE, regresaron a casa el viernes. Su detención de una semana provocó indignación en Corea del Sur, con acusaciones de maltrato y traición por parte de EE. UU. El incidente involucró a trabajadores de una planta de baterías Hyundai-LG, que utilizaban visas consideradas inapropiadas por las autoridades estadounidenses. El presidente de Corea del Sur advirtió sobre la vacilación en las inversiones si no se resuelven los problemas de visas, destacando las tensas relaciones y la necesidad de acuerdos revisados entre EE. UU. y Corea del Sur. Un trabajador optó por permanecer en EE. UU., mientras que el resto regresó en medio de una ira pública generalizada y acusaciones de trato inhumano.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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