Las fuerzas israelíes intensificaron su represión en Cisjordania, sellando Tulkarén y llevando a cabo arrestos masivos, redadas y destrucción de propiedades, desplazando a miles de palestinos. El gobernador Abdullah Kamil apeló a la comunidad internacional para que interviniera, citando violaciones de los derechos humanos. Simultáneamente, las fuerzas israelíes realizaron redadas en Nablus y Beit Furik, confiscando una casa y convirtiéndola en una base militar. Estas acciones se producen mientras el primer ministro Netanyahu promueve un plan de expansión de asentamientos que eliminaría efectivamente la posibilidad de un estado palestino, provocando una condena generalizada.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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