La inflación subió a 2.9% en agosto, la cifra más alta desde enero, impulsada por el aumento de los precios de la gasolina, los comestibles y los pasajes aéreos. Las solicitudes de subsidio por desempleo también aumentaron a 263.000, una cifra cercana al máximo de cuatro años. Estos datos económicos contradictorios ponen a la Reserva Federal en una posición difícil, ya que se espera que recorte las tasas de interés la semana que viene a pesar de la inflación persistente. La situación genera preocupación sobre la estanflación, una combinación de crecimiento lento, alto desempleo e inflación creciente. Si bien algunos economistas creen que la inflación es temporal, otros advierten que el gasto de los hogares con mayores ingresos podría mantener los precios elevados.
Prepared by Christopher Adams and reviewed by editorial team.
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