Cientos de surcoreanos que trabajaban en una planta de baterías Hyundai-LG en Georgia fueron detenidos en una redada de inmigración estadounidense, creando un importante desafío diplomático para el presidente Lee Jae Myung. La inesperada redada provocó una respuesta rápida, con el principal diplomático de Corea del Sur enviado para asegurar la liberación de los aproximadamente 300 trabajadores. El presidente Lee anunció su regreso inminente, enviándose un avión fletado para la repatriación.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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