La Duquesa de Kent, conocida por su naturaleza compasiva y por romper el protocolo real, falleció el jueves a los 92 años. Casada con el príncipe Eduardo, primo de la reina Isabel II, fue una reconocida mecenas de las artes y una dedicada profesora de música. Sus actos notables incluyeron consolar a la subcampeona de Wimbledon Jana Novotna y enseñar música anónimamente en una escuela pública. El rey Carlos III y la familia real expresaron sus condolencias, destacando su devoción a varias organizaciones y su empatía por los jóvenes. El legado de la Duquesa incluye la fundación de la organización benéfica Future Talent y su conversión al catolicismo, una primicia para un miembro de la realeza en más de tres siglos.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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