La viceprimera ministra británica, Angela Rayner, renunció después de admitir que no pagó £40,000 en impuestos a la propiedad. Un informe de ética concluyó que actuó de buena fe pero que no buscó el asesoramiento fiscal adecuado. Su renuncia es un revés importante para el primer ministro Keir Starmer, que ya enfrenta bajos índices de aprobación y críticas tanto de la izquierda como de la derecha. La partida de Rayner deja un vacío en los esfuerzos del Partido Laborista para contrarrestar el auge del populismo de derecha, lo que podría desplazar al partido más hacia la izquierda.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
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