El búnker de Hitler en Berlín, donde murió, es ahora un aparcamiento. A pesar de la falta de restos físicos, sigue siendo un destino popular de 'turismo oscuro'. Muchos turistas se sienten decepcionados al encontrar solo una pequeña placa informativa que marca el lugar. Este fenómeno pone de manifiesto las complejidades de los 'mercados repugnantes', donde el desagrado social por un tema no elimina su atractivo comercial. La lucha de Alemania para confrontar su pasado, simbolizada por el lugar y la existencia de una réplica del búnker en un museo, ejemplifica el debate en curso sobre la conmemoración de atrocidades históricas y la comercialización del turismo oscuro.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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