Estados Unidos está expandiendo rápidamente su fuerza laboral de control de inmigración, contratando a 10,000 agentes de ICE y 3,000 agentes de CBP. Esto sigue a un historial de mala conducta y violencia entre los agentes, lo que genera preocupación por un aumento de los abusos. Los críticos citan casos anteriores de miembros de cárteles que se infiltraron en las filas e informes de mala conducta diaria. Los períodos de capacitación más cortos y los estándares de contratación más flexibles alimentan aún más las preocupaciones. Los defensores temen que esto conduzca a más violaciones de los derechos humanos, discriminación racial y violencia, exacerbadas por la retórica de la administración y la falta de supervisión.
Prepared by Lauren Mitchell and reviewed by editorial team.
Comments