Violentos disturbios estallaron en toda Indonesia, provocados por las elevadas asignaciones de vivienda de los legisladores y la muerte de un conductor de servicio de transporte durante una manifestación. Los manifestantes incendiaron edificios del parlamento en Makassar y Bandung, causando muertes y heridos. Se produjeron enfrentamientos con la policía en varias ciudades, incluidas Yakarta y Surabaya, lo que provocó arrestos y heridos en ambos bandos. Las embajadas extranjeras advirtieron a sus ciudadanos que evitaran las protestas. Los disturbios ponen de manifiesto la ira por la desigualdad y la brutalidad policial, con Amnistía Internacional criticando la respuesta del gobierno.
Prepared by Rachel Morgan and reviewed by editorial team.
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