El último episodio de South Park satiriza la toma de control federal de Washington D.C. y la industria tecnológica por parte del presidente Trump. Randy Marsh, transformado en un CEO de tecnología, intenta apaciguar a Trump usando IA y ketamina, reflejando los intentos de los ejecutivos tecnológicos del mundo real de ganarse el favor. El episodio continúa su representación de Trump con genitales pequeños y como amante de Satanás, junto a un JD Vance del tamaño de un niño pequeño. La burla del programa a Trump ha aumentado significativamente las calificaciones, convirtiendo su segundo episodio en el más visto desde 2018.
Prepared by Emily Rhodes and reviewed by editorial team.
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