El ADN antiguo se degrada rápidamente, dificultando el estudio de la evolución humana temprana. Una nueva técnica, la paleoproteómica, analiza proteínas antiguas que sobreviven más tiempo que el ADN. Esto permite a los científicos estudiar a los antepasados humanos más allá de las limitaciones del análisis de ADN, particularmente en África, donde la preservación del ADN es deficiente. Estudios recientes que utilizan la paleoproteómica han identificado con éxito el sexo de homínidos antiguos y han revelado relaciones entre parientes humanos extintos. Si bien aún se encuentra en sus primeras etapas, la paleoproteómica tiene un inmenso potencial para transformar nuestra comprensión de la historia evolutiva humana.
Prepared by Olivia Bennett and reviewed by editorial team.
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